Consejos y Cuidados

Debes saber que cuando el Alzheimer entra en tu vida, bien porque se lo hayan detectado a un familiar tuyo o a ti mismo, pasarás por unas etapas bastante comunes a todos los que se encuentran en esta situación:

Negación del problema: Dudar del diagnóstico y de la pericia médica dando todo tipo de justificaciones a esos olvidos y rarezas, es una técnica habitual que nos ayuda a controlar los miedos y ansiedad que aparecen en esos momentos. Aquí son típicas las frases “es algo temporal” o “siempre ha sido muy despistado”.

Enfado: Cuando la situación es tan evidente que no cabe la negación del problema aparecen sentimientos de rabia y malestar por la “injusticia” que supone la nueva situación en la que se hallan inmersos y que condiciona en mayor o menor medida la dinámica familiar.

Depresión: La pérdida de energía nos debilita en todos los sentidos y los episodios depresivos aparecen. La adaptación a situaciones así no es fácil y en muchas ocasiones se precisa de apoyo psicológico antes de vernos sobrepasados.

Resolución: A partir de ahora se adquiere mucho más control sobre los sentimientos de ira y rabia por los que hemos pasado, aunque la pena y la tristeza sigan existiendo. Es un periodo de aceptación y asimilación de esta condición a nuestro día a día.

 

Por ello te recomendamos:

·         No te entregues a los recuerdos, vive el presente y no te agobies por el futuro.

·         Aprende a compartir tus sentimientos, te sentirás menos solo cuando lo hagas.

·         No te aísles ni aísles a tu familiar, solo os causará desconexión con el mundo empeorando la situación.

·         No te sientas avergonzado, tu familiar no es consciente y lo que necesita ver en ti es apoyo y cercanía.

·         Cuídate para poder cuidar. Mantén tus actividades de ocio y ten tiempo “para ti”. Descansa y aliméntate correctamente.

·         Busca ayuda en las asociaciones y solicita ayuda profesional siempre que lo necesites.